"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Oscar Wilde
La bienvenida
Frase del Día
jueves, 28 de abril de 2011
Más despacio o más rápido
martes, 12 de abril de 2011
Estado de Excepción
domingo, 10 de abril de 2011
Hagamos un punto y aparte
lunes, 4 de abril de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
LIV
y no son los anillos de Saturno,
ni lo es mi dedo haciendo círculos,
sino la vida sorda esperando su turno.
y callar a gritos, escuchando el principio,
de su final en llamas encendidos.
su alma encerrada,
en su ilusión de despertar mañana,
y ver en el Sol su cara enrojecida,
para pasar su mano en la niebla,
que recoge tu anhelo de ver la herida,
de una vez cerrada y tu mitad viva...
del sabio que escucha tu canción,
atento seguidor, del aliento de tu fe
en la orilla de la ciudad que [no] encontré.
para obviar lo que ayer sentí,
para oír, para entender el llanto
de un triste bebé, que calla cuando es feliz,
y llora cuando sufre por el ayer.
ser mentira, y tu verdad nunca vivida,
porque yo te construí un mundo,
donde el verde es negro, y el negro,
carbón de la nube muerta.
no por cerrarse se abren ventanas,
dándote oportunidades, sino insistiendo,
en el recuerdo de tu talento,
logras el objetivo primero,
y que no sé decirte cuál,
porque para mí aún es un misterio...
dicen que se llama adulterio.]
jueves, 24 de marzo de 2011
Burla del Puño (LIII)
por banda en esquina,
y es suya la vida. Tan sólo una.
ni zurdo que fuera,
sólo por prever el suyo,
en mi cara marcado.
llama del paseo solitario,
de aquel que huye. Ahora.
ausencia de ira burlesca.
Ese movimiento de cuerpo,
y su mano, de lado a lado,
buscando su cara,
y sus nudillos en él marcados.
de la fiebre de mi soberbia!
de rima viva, y puño cerrado!
sólo por zurdo mi ideal anhelado.
a quienes puede,
mis oídos escuchan, no la suya,
sino la de la mujer, que es Luna,
antigua patriarca de la noche,
ahora, amante del día.
de mi obra, no de violencia era,
sino de mi libertad de expresión. Cantó en Soria,
otro que zurdo quizás fuera,
de sangre jacobina decía,
con manantial sereno. Y yo, no menos quiero.
queriendo sus nudillos,
en mi cara marcados.
bolígrafo dentro: la imaginación,
la locura, se ha desatado.
martes, 15 de marzo de 2011
LII
entre lamentos airosos,
cantan las palabras ahora,
que son tus ojos llorosos,
los que la rutina derrota y, ahora,
sólo en tu mente,
sólo en mi niebla,
buscando en la tormenta
más allá de tu cintura,
el verdadero fervor.
entre piedras y espigas,
levantando ampollas,
allá por donde pisas.
decía mi madre,
a dónde andas tan despacito.
no es oro lo que ves,
es tu Pueblo hundido,
y una España que susurra,
a la otra que grita:
uno que por antaño no fuere,
esperando recobro
son tus lágrimas el manantial
de la vida que escucha,
de la Tierra que habla.
tú que antes lloras, después ríes.
de tierras catalanas.
en el balcón asomado,
con la silla rota,
en su mano, y el puño cerrado.
de sierras nevadas,
otras morenas.
o del Charco Azul.
cantaron y ahora,
unos que susurran,
mientras otros gritan:
otra que nace,
pero Esta, es la que bien late!"
lunes, 14 de marzo de 2011
Porque nos creímos ser dueños de la Tierra
Porque nos creímos ser dueños de la Tierra. Amos y señores del destino de un globo terráqueo tan grande y tan inmenso que lo habitamos un número incalculable de fieles humanos aferrados a la arcaica concepción de que el don de la inteligencia humana consiste en aprovechar y llevar a la destrucción la tierra que nos vio crecer y nos dio un lugar para vivir; para luego, si hubiera cabida en nuestra conciencia, esperar que podamos arreglar el estropicio que hemos realizado en miles de años de Historia humana.
Siempre creyendonos ser el omnipotente animal capaz de coger una piedra y convertirla en algo inverósimil. Pero no vemos más allá de nuestro ojos imperialistas, basando nuestro progreso en la progresiva destrucción del armazón que nos cubre y nos protege, de la desaparición masiva de habitantes de nuestra misma Tierra, que creyéndonos superiores ignoramos el peligro que corren. Ahora intentamos recuperarlo.
Sin embargo, en nuestra desfachatez de ser lo que no somos, la Tierra, a veces enfurecida, a veces entristecida, por el posible devenir que estamos creando al Planeta, se cerciora para recordarnos que no somos mas que una minúscula e insignificante parte del engranaje del Mundo, y que si desaparecemos, da lo mismo que lo mismo da. Una leve sacudida en la Tierra, nos demuestra que nuestro ojos es el devastador rumbo a la destrucción de cuanto vemos a nuestro alrededor. Que esa leve sacudida, en realidad, es el resultado de un enfado aún mayor para nuestra comprensión que sólo sabemos ponderar en números, aveces de 0 a 10, otras tantas con un cero más. Y eso convertir, la ira en un escupitajo que más allá de masas de agua es el brazo que desvasta todo y cuanto el hombre ha creado; todo y cuando el hombre ha construido en detrimento de lo que Ella nos dio.
Eso, nos extermina. Da igual la capacidad que tengamos y las innovaciones que hagamos que siempre, la Tierra será más fuerte. Tan fuerte que nuestro devenir se resquebraja en un lamento a los seres perdidos.
Esas personas que mueren por culpa del hombre. Escuchar el temblor de la Tierra, saber que es el lamento de una Madre Tierra herida al perder a sus hijos. Como una madre llora al no encontrar a sus seres queridos.
Porque nos creímos ser dueños de la Tierra, y en realidad en tan falso como tan cierto es que una vez Indonesia, otra Japón. Sus lamentos, deberán ser nuestra carga. La carga de no saber administrar nuestra Tierra.







