La bienvenida

Para qué hablar cuando no hay nada que decir.

Frase del Día

"Mientras no elijas, tendrás la oportunidad de hacer lo que quieras"

Las posibles vidas de MrNobody

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martes, 12 de junio de 2012

Rastros

En una cama vacía de sábanas blancas,
hay dos heridas que sangran,
solo encogerte en la almohada,
cerrar los ojos y esperar a la llamada.
Cada luna es un instante,
cada momento que usaste, se esfumó.

Él siempre quiso ser la luz del camino,
pero cada mañana dejó de serlo,
para terminar en un baúl con sus recuerdos.
Las nubes cada vez más espesas,
impidieron ver el regalo más ansiado,
y era el momento en que ya rezas,
por escuchar un susurro de su voz.

Y era el viento que te encoge,
te encoge el alma en un silencio de lamento,
gritas al vacío y gritas en silencio al viento.
No hay sonido que te envíe una señal,
tan solo tratas de poder procurar
un rastro de aquel hermoso recuerdo.

En una cama vacía de sábanas rojas,
hay una herida manchada de lágrimas,
de sonrisas forzadas para llamar.
Llamar a quien quiera oir. Y si al final,
tocas en otra puerta, veremos qué pasará.

Él siempre quiso mirar más allá de la verdad,
tuvo que soñar, en un instante más
y ver aquello que, solíamos rezar:
"nada nos podrá dejar en un triste azar"
Luchadores de elogios fríos,
sabedor de sufrimientos ajenos... Ahora, míos.

Es un dolor. Uno tan sólo. Qué triste es.
Un agujero en el estómago que ruge,
ruge como si de hambre quisiera comer,
pero nada más entrar. Duele. Vuelve a doler.

En una cama vacía sin sábanas limpias,
nos giramos en la oscuridad,
volamos a nuestro sueño,
y quise realizar, un salto mortal.
Un salto mortal a la eternidad,
donde yo pueda ver, que al final,
estamos donde debemos estar,
tú en un rincón y yo al fondo queriendo
tener tu mano tendida y poderte tocar.

En una cama. No hay nadie ya.
Nos levantamos, nos miramos.
Nos despedimos y nos besamos.
La historia [no] debío aquí terminar.




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domingo, 10 de junio de 2012

O quizás no... Maldito quizás no

Puede ser que cuando empezábamos a describirnos las cosas no salían tal y como queríamos. Pudimos describirnos de la forma que queríamos que nos vieran, o simplemente como uno quiere verse. Puede que en ese entonces, uno quisiera encontrarlo, y la otra persona también lo quisiera pero tenía miedo. Miedo a nada, pero miedo a todo. Era una sensación de querer lanzarte pero que al mismo tiempo, recordar la sensación de nada, del vacío. La oscuridad. 
Hablan de la esperanza, la paciencia, el tiempo y no sé cuántas palabras más que, como placebo para muchos es ideal, pero para otros es una morfina que adormece, poco a poco, pero cuándo pasa su efecto, la sensación y lo que tienes dentro vuelve a salir y magulla, y a veces demasiado.

Nada es imposible, dicen, pero nada es posible, dicen. ¿Entonces? Nada puede escapar a la ambigüedad de un camino. Sí, muchos lo llaman camino, otros podrán llamarlo vereda, paso, o cualquier nombre, pero en todos existe un elemento común: su longitud. Podrán ser de mil formas, pero todos serán largos, sinuosos (algunos más que otros) e incluso, con muchas piedras en el camino y espigas. O quizás no. Ese es el problema "o quizás no". Podremos pensar, debatir, reflexionar, convencernos a nosotros mismo de una idea, pero al final siempre en tu cabeza, que podrá ser tu conciencia o bien tu alma, la que en un momento te dirá "o quizás no", y seguramente vendrá seguida de una razón, muchas veces rara, estúpida y otras veces con sentido pero que sea también como las primeras, y aquí yo digo: o quizás no.
Ejemplos fáciles: "Quiero estudiar Medicina... O quizás no, nunca me ha gustado tratar con ancianos"; "Quiero vivir y trabajar en otra ciudad... O quizás no, tengo aquí a toda mi familia, y allí nada". Después otros ejemplos más internos: dejarla ir, dejar que se quede, querer irte, querer quedarte y así en un largo etcétera que nada mas sea formulado lleva consigo el "o quizás no". ¿O quizás no que? Esa formulación no deja tiempo a la improvisación. Pero no se trata de una improvisación acerca de hacer algo sin pensar si debes o no debes, o si lo sientes, si no de tener esa idea en la cabeza, de querer y sentir hacerlo, pero que luego no lo hagas por miedo a nada, por miedo a todo.

Realmente, existe una conexión, nada es todo y el todo es nada. Y si al final por considerar que nada es todo, no hacemos algo; y por considerar que todo es nada lo hacemos, la consecuencia es la misma: perder. Perder a jugar por miedo o por azar.

Me gusta el azar, me ha parecido algo atractivo a la hora de vivir. Cierto es que el azar es algo difuso pues incluye terminar siendo quien no somos o quizás es porque tanta gente ha usado el azar de forma indiscriminada que ahora, ser azar, es ser una parte prescindible de la sociedad... O quizás no. Maldito quizás no.

Quiero algo, lo quiero con mucha intensidad, con muchas ansias cada vez que lo pienso. Luego, o quizás no. Quizás deba dejarlo ya, y aprender. Pero, es que ya he aprendido. Mucho. Ya lo he dicho muchas veces, está asimilado, lo sé. Además conozco los hechos, los antecedentes, el por qué de algo y el por qué de nada. Lo conozco... Pero, ahora no depende de mí... o quizás no. Maldito quizás no.

Y el problema de siempre: una vez decidido lo que queremos y obviado el "o quizás no", toca hacerlo. Ponerse en acción y llevarlo a cabo, aparece el miedo. El miedo temporal. Lo llamo miedo temporal porque es aquél en el que pensamos "debo hacerlo ahora, esperar a más adelante o qué hago". Si lo haces ahora, corres el riesgo de precipitarte, si esperas a más adelante, pues haber esperado demasiado y si quedaba esa oportunidad, se fue. Tal cual estaba esperando por ti como se harto de ello... O quizás no. Maldito quizás no.

Y ahora, ¿qué hacemos? ¿Qué digo? ¿Qué toca hacer ahora? Pues entonces ahora, creo, espero o quizás imploro, una señal, o varias... No sé si ya las tuve o lo que yo consideré señales sólo lo fueron en mi cabeza, y en realidad, esa odiosa realidad, es que no fueron señales... Pero ahora toca, correr. Correr como si fuera la última acción por hacer. Correr tan rápido como nos sea posible. Correr y cuando hayamos llegado al final de la carrera, saltar. Saltar al vacío y jugárnosla a todo o nada. Podrás arrepentirte de eso, de habértela jugado, pero por experiencia, y muchos lo saben, que duele más arrepentirse por no haber saltado y no conocer si hubo o no posibilidad de lo que fuera deseado...

Por eso, es hora de correr y saltar, ¿lo harás?¿correrás y saltarás?.  A mí no me toca correr, porque ya lo hago, es más poco me queda para saltar, y cuando llegue saltaré... O quizás no. Maldito quizás no.

(Si lo hago, espero que cuando salte estemos ambos en el aire)







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miércoles, 16 de mayo de 2012

La vida es sueño

Hay situaciones en la vida, que por azar o por fortuna, se esbozan dos pequeñas líneas temporales. La primera línea viene del pasado, y suele estar acompañada por un "hasta aquí", y la segunda línea temporal, la del presente, suele estar preparada con un "a partir de aquí".

Sin embargo, por deberes de la presencia humana, y a veces por la necedad de los hechos, esas dos líneas temporales, aparentemente separadas por un revés de la vida, se tornan unidos para que, en otros tiempos, recordemos qué hicimos y por qué lo hicimos. Es verdad que por muchas situaciones que vengan a la mente, esas dos líneas temporales describen dos momentos y dos sentimientos: la nostalgia y la esperanza, respectivamente.
Dos líneas, para algunos tan distantes y para otros tan lejanos. Pero en cierta medida, todos sabemos que esa división es fruto de la necesidad de imponernos un principio y un fin. Un principio a partir de un fin de algo; o bien el fin de un principio. Esos hechos, aleatoriamente sucedidos, no son mas que pasto de la desesperanza y del miedo a herir nuestro orgullo.

¿Qué más da que lo sucedido no vuelva?¿Qué más da que lo haga? No hay nada más sencillo que afrontar los hechos y como tal, entonces, actuar consecuentemente. Ello no quiere decir que sea una rendición, pero tampoco empecinarse en negar lo evidente. No es pensar que ahora es un nuevo ciclo, si no pensar que desde ese momento, es una prueba.
Una prueba que, tristemente, no muchos suelen superar y por entonces deciden, en mi opinión injustamente, en buscar otras líneas temporales y que estas mismas van a ser un remiendo de los fallos sucedidos anteriormente... Es un remiendo a la vida. Hay que seguir, planear la situación, entenderla, acatarla y entonces, aparecer como fuerza astuta y no parar hasta ver que definitivamente eso acabó o nunca debió cesar.

Una prueba que no es cosa unilateral es una prueba a acometer con cuantos quienes integran los hechos que perfilaron la línea temporal. Todos ellos deben, por imperativo necesario y más que justificado, intentar salvar la prueba y que ello refuerce el vínculo, cualesquiera hubieran sido creados con anterioridad.

Si no se hace, sí hay una rendición. Una rendición a partir de la cual damos victoria a los miedo y damos perdición a los deseos. Y es que los deseos por muy abstractos que pudieran ser, si se formulan y perfilan adecuadamente, son más realidad que ficción. Más vida que sueño; porque al fin y al cabo, y citando a Calderón de la Barca "la vida es sueño" y ¿qué es la vida? " un frenesí [...] una ilusión, una sombra, una ficción". Y nosotros nos creamos el sueño, nos creamos la vida... Y el sufrimiento de la vida no es aleatorio es predispuesto, predispuesto por nuestros miedos.


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lunes, 26 de diciembre de 2011

Libertad Religiosa y Espacio Público


No hace falta mencionar que la religión siempre ha coexistido en la propia sociedad, así como ha formado parte del Derecho y de las instituciones públicas. Con el devenir de los acontecimientos, se produce, a largos saltos en la Historia, una separación entre lo que se conoce como el poder divino  y lo que se conoce también como  poder temporal. O lo que es lo mismo el vínculo entre lo político y lo religioso.

Esa continua separación ha llevado a separar las creencias de lo meramente político. Esta razón, se encuentra en que el establecimiento de una religión como la oficial en un Estado, no viene más que a relucir la idea de que toda esa sociedad, integrante del Estado, profesa la religión que se ha dicho que es oficial. Por otro lado, la mayoría de los constitucionalistas apoyan, y a nuestra opinión con gran acierto, que aquellos países, cuyos Estados proclamen una Constitución y respeten una serie de derechos y deberes, en ellos ha de encontrarse, por un lado, la libertad religiosa – a creer en la religión que más le satisfaga, así como no ser obligado a declarar sobre la misma – y por otro lado, establecer la aconfesionalidad del Estado. Esto es, a no mantener una predilección ni oficialidad de cualquier religión. Esto entra en consonancia, pues, con la Libertad Religiosa. Por eso, se cree también, que no se puede hablar de un Estado Constitucional y Democrático, si no se respetan todos los derechos, como este último.

Así pues, matizar, que se ha producido una creciente adhesión religiosa. Así lo revela un estudio realizado en 2005 por Gallup Internacional, en el que se revela que el 66% de los encuestados se declaraba religioso, un 25% no religioso, y el 6% como ateo convencido. Estos datos, que para muchos puedan ser poco halagüeños,  reflejan que, a día de hoy, en pleno siglo XXI, donde se han producido innumerables avances en todos los campos posibles (ciencias, derecho, arte, educación, etc), la presencia de la religión sigue presente. Y además, en muchos casos, de manera exacerbada, en cuanto llevan los dogmas religiosos al extremo, hasta el punto que los convierten en auténticas normas de conducta, relegando las Leyes o cualquier otra norma, colectivamente aceptada, de cualquier posibilidad de acatamiento.

Por otro lado, en la mayoría de las confesiones, se representan esas divinidades o expresión de la religión, mediante objetos, ritos, etc. por los cuales se manifiestan públicamente, ya sea en Iglesias, Mezquitas, o con tan sólo llevar un crucifijo, o velo. Estas manifestaciones religiosas en el ámbito público, son las que más quebraderos de cabeza traen al Derecho, pues sería entrar a debatir hasta qué punto la vida privada, y su esfera personal, pueden ser objeto de discusión y regulación.

En un primer momento, podemos hablar que los espacios públicos, como lugar de encuentro entre los miembros de la comunidad y como parte que es objeto de administración por parte del Estado, es el punto focal de la Libertad Religiosa y su dimensión Pública, con los ciudadanos.

Si tenemos en cuenta el artículo 16.3 de la Constitución Española, se proclama que ninguna confesión tendrá carácter estatal. Y que además, el Estado mantendrá las relaciones oportunas con la Iglesia Católica y las demás religiones, vemos que hay una fuerza predominante hacia la Iglesia Católica, hecho que se produce por situaciones meramente históricas y tradicionales, en cuanto la población española es mayoritariamente católica.

Sin embargo, existen ciertas opiniones divergentes, en torno a esta forma de aconfesionalidad. Y es que, no se produce del todo una aconfesionalidad estatal, pues en numerosos entes públicos (administraciones, colegios, etc) quedan residuos de esa larga tradición católica. Nos referimos a los crucifijos de las aulas, el Nacimiento en las entradas de los centros públicos, etc. Además, también esa larga tradición queda latente en las vacaciones que la mayoría de la ciudadanía disfruta en fechas muy católicas como son las de Semana Santa. Sin embargo, la disculpa, si cabe posibilidad de ser llamado así, radica en la cultura occidental, como forma de vida arraigada ya en la sociedad. Como lo es también la celebración del Año Nuevo, siendo esta fecha también de cultura religiosa católica, incorporada, eso sí, a la cultura occidental.

Retomando la manifestación religiosa a través de los objetos religiosos, aparece el respeto hacia la libertad ideológica, en cuanto se debe respetar la creencia de uno, por llevar crucifijo o velo (o cualquier otro utensilio de cualquier religión) más allá de su domicilio particular. Y es que la esfera privada de un individuo no termina, donde también lo hace su domicilio, sino que su libertad, en este caso ideológica, le acompaña allá donde esa persona va. Y así lo han de defender los tribunales, y los propios Poderes Públicos. Sin embargo, el debate más encendido se produce con los crucifijos y el velo islámico.

El primero de todos, se encuentra fácilmente en los colegios e institutos públicos que por motivo del anterior sistema político, que proclamaba la religión católica como la única de la Nación Española y de los españoles, debían llevar aquellos objetos en las distintas aulas. Una vez alcanzado el sistema Constitucional, mucho de los crucifijos permanecieron en las aulas, con la consecuente alarma social, por creer que esos símbolos, llevaban a una predisposición a los alumnos de profesar una religión en concreto, en este caso, la católica. Así, los Tribunales, debieron resolver esta controversia, alegando, que dichos objetos, no representaban una influencia activa sobre una religión, en concreto. Y que no era lo mismo, ese objeto que la obligación a sus alumnos de asistir a Misa, o cualquier otro acto expresamente religioso. Por lo que en esos casos, en los que aun se encontraran esos símbolos y nadie tanto del colegio, como los padres, denunciaran la incomodidad de los crucifijos, estos podrían permanecer ahí, pues no serían objeto de vulneración ninguna.

Caso distinto es el del velo islámico, concretamente aquellos en los que se oculta el rostro de la mujer es más fuerte, pues dificultan en numerosas ocasiones la normal vida pública. Estos casos se suceden en visitas médicas, tribunales, etc. Muchos son los Jueces que encuentran trabas en la religión en cuanto no poder determinar si el acusado o la demandada, o cualquiera de las partes del proceso, es quien dice ser, por encontrarse su rostro tapado.

Si es cierto, que existe un margen de respeto hacia el velo islámico, puesto que, a la hora de la realización del Documento Nacional de Identidad, no hay problemas en cuanto a la fotografía que debe constar si al menos se le son visibles los ojos, la frente, y algún que otro rasgo característico.

Luego también, dicho velo entra a jugar duramente con la libertad de la mujer en tanto en cuanto se aduce que muchas de las mujeres que lo llevan, así lo hacen por presión familiar o de la comunidad musulmana. Indicar, que otras muchas, lo hacen por propia voluntad. Pero ello nos obliga a dudar cuál lo hace por una razón y cuál por otra. Y ahí, no podemos obligar a nadie a declarar.

Así pues, la religión es un fenómeno intrínseco de la propia persona, individual y personal, pero que conlleva una exteriorización, muchas veces plena en la sociedad, llevando a conflictos entre quienes profesan una creencia diferente, entre quienes no profesan ninguna (los que se consideran ateos) y aquellos cuya participación incluye los poderes públicos, como garantes de la propia Constitución y, por tanto, no ser confesionales.

Por ello, este tema entre espacio público, y la libertad religiosa y el esfera personal del individuo es un tema delicado ha de ser tratado con la mayor paciencia y delicadeza posible, porque aunque sea este un asunto para muchos algo nimio en las consideraciones generales en la política, ha quedado demostrado la gran injerencia que produce en la vida personal, social y política de un Estado.



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lunes, 2 de mayo de 2011

¿Y por qué no me siento satisfecho...?

¿Y por qué no me siento satisfecho con la muerte de Bin Laden? Sería lógico que lo estuviera, contento de ver que uno de los carniceros mas mordaces de la historia del terrorismo ya no camina indemne por estas tierras. Que su vida se acabó. Sin embargo, tras leer la noticia "EEUU mata a Bin Laden en Pakistán" no me ha hecho más que sentir que algo hemos hecho mal.
No se si era la mejor forma de hacerlo, pero creo que incluso arrojando el cuerpo al mar, solamente nos rebajamos a su nivel.

Gracias deberíamos de dar, pero me niego en rotundo sabiendo que el país que se vanagloria de ser los impulsores de los derechos y un país con las [supuestas] mayores libertades del mundo, se rebaja hasta tal punto que es capaz de matar a sangre fría, delante viendo sus ojos, al enemigo público número uno de EEUU y de casi medio mundo. Dicen que Al Qaeda se queda sin cabeza. Que el terrorismo ya flaquea. Pero, realmente estamos ante el origen de un nuevo terrorismo, un terrorismo infiltrado en la sociedad, en la democracia desgastada. Dicen que lo mataron, pero matar es muy amplio. Y sinceramente, cesar la vida de alguien a manos de otro, ejerciendo un supuesto derecho a ser verdugo de otros, eso no es matar. Eso se denomina asesinato. Un
asesinato a sangre fría, un asesinato con alevosía, con premeditación. Todos los condicionantes concurren en el hecho de que no debemos estar contentos, porque si esta es la clase de justicia que conocemos... Espero no cometer ningún error, entonces, por si alguien se cree capaz de mandar a otro a matarme (digo asesinarme).

No quiero que esto suene a que defiendo lo que Osama Bin Laden hizo, pero tampoco creo que sea lícito privar a alguien de un juicio, o simplemente de ser encarcelado. No hay más humillación que ver a un orgulloso terrorista entre rejas. Pero entonces, las quejas y los movimientos pidiendo su libertad, sería convertirlo en un mártir por la causa islámica. Aún así, no se qué pensar.
Si ya no era suficiente, somos humanos, y que como la mujer del César, no sólo tiene que serlo sino que también parecerlo,y aunque a cada cerdo le llega su San Martín y quien siembra tormentas recoge tempestadas, creo que uno de los Derechos del Hombre, es el derecho a la vida. Y tal vida, por muchas que aquélla haya sesgada no puede castigarse de tal manera.
Incluso entendería, aunque no comparto la pena de muerte, que tras haberlo apresado, tal sentencia se hiciera efectiva. Aunque es más fácil hacerlo rápido y sin mucho sonido. Si son somos humanos, tenemos razón, no razón de certeza, sino razón de comportaron con racionalidad.

Su cadáver arrojado al mar. Ahí ya no se en qué creer. ¿Acaso ya muerto, se merece ser arrojado al mar? ¿Acaso somos mercenarios? En este caso parece que sí. Sólo los mercenarios eliminan las pruebas y se deshacen del cadáver. Sólo faltaba que le hubieran puesto los pies con cemento, para que no flotase (¿A lo mejor lo han hecho? Quién sabe, las noticias que nos llegan no siempre son todas).
Lo más digno, e incluso mucho más impactante y quizás hubiera servido de correctivo para otros futuros "fantasmas del terror" hubiera sido entregar el cuerpo sin vida a sus familiares para que le dieran una sepultura, y con ello observar la cara de vergüenza, si la tuvieren, de verle sin vida, por unos actos que toda la humanidad condena.

Sólo creo que no es serio esto que ocurre. Si creamos normas, leyes y castigos adecuados y con un proceso justo, como derecho a ser juzgados efectivamente, se debería actuar como tal. Pero está visto que las leyes están para hacerlas cumplir cuando a los de arriba les da la gana. Pero cuando no, se las saltan a la torera. Pero claro, si somos nosotros quienes nos los saltamos, bien nos está empleado el castigo.
En definitiva, no estoy satisfecho con su muerte, digo, asesinato. Pero en estos tiempos, vivimos en una sociedad donde las libertades se respetan restringiéndolas e infundiendo miedo.
Bin Laden fue el fantasma del terror, pero EEUU se ha convertido en el Justiciero Oscuro. Da que pensar y mucho. Tan sólo espero, que no sea el único que piense lo mismo.

Si esto es Justicia, menos mal que la diosa Temis, diosa de la Justicia, tiene los ojos vendados, porque si quitara la venda...

No echaré de menos a Bin Laden, pero tampoco saldría a la Plaza más cercana a celebrar su muerte. Estamos en el siglo XXI, no en el siglo de los piratas y la guillotina. Es una gran decepción.



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jueves, 28 de abril de 2011

Más despacio o más rápido

Y ahora toca hablar, más despacio o más rápido, de cuánto se pierde en el camino. Ese camino, curvilíneo, estrecho, con pendientes, terrenal y que más allá hay lo que vemos, lo que no lo ignoramos. Que su paso es su gloria, que mientras más arañas más descubres. Tu victoria, tu anhelo, el sentir de todo es uno, simple e innecesario, para muchos, no tanto para otros.
Si su entrega es clara, entonces, hablemos de lo que en realidad no les interesa. ¿Quieres? Mejor no, pues en esa inclinación a lo que ignoras, hallas lo que odias. No lo digo con sorna, tampoco espero desdibujar la falsa sonrisa de aquellos que dijeron odia, cuando en realidad pensaban y querían decir quiero. Porque ese pequeño error, desata mañana u hoy, la consecuencia total y lógicamente divergente, pero ellos, errados los llamo, no lo discuten, lo asumen, lo adoptan. Y ahí, no hay nada, más que callar y decir que mientras más nos duele, menos te das cuenta.

Por así decirlo, caminar por caminar, es dejar de sentir lo que hallado en el momento pudiste hacer. Pudiste tocar, soñar, hablar, callar (incluso), respirar, saltar y mucho más. Pero no hay peor dolor que el sana su error con otro más aun peor. Que para evitar un mal, causa otro, pero si este es mayor de qué sirve ese dolor, si entonces crece y aumenta la sensación de desolación. Pero bueno, no se quién lo adivinará, pero ellos sabrán que algún día descubrirán que son los hijos del error, y su destino, no es el que eligieron, sino el que ellos inconscientemente prefieron ignorar. Ser un Don Juan, un camello, qué más da. Como si Presidente del Gobierno fuiste, quizás no era lo que tú realmente querías, sino lo que el devenir dispuso en tu contra, y lo que tú, inconscientemente, aceptaste. Ese es tu destino pensaste. No. No lo era. Lo que era se convirtió ahora en lo que es.
Sin embargo, otros, sí lo son porque quisieron. Su devenir pudo ser otro, pero el que se les presentó les sedujo, les atrajo la idea de ser conquistador, de ser adulador del cuerpo, o bien de convertirse en el Ejecutivo. Ellos, menos que los anteriores, no sufrirán mas cuando el efecto de esa disyuntiva se desvanezca. Bien cuando las arrugas aparezcan, bien cuando seas detenido, bien cuando tu mandato se agote y no haya reelección (véase según los ejemplos).

Muchos son los que lo hace por hambre de victoria fácil, instantánea y si es con menos esfuerzo mejor. Son la generación Videojuego. Las cosas ya y rápido que la espera y el esfuerzo se las dejamos a los inconscientes del trabajo y la constancia. ¿Para qué llegar a lo más alto en 15 años, si puedo hacerlo en 5? Pura ignorancia. El hecho a la cima no es cuánto se tarda, sino cuánto te aporta ese tiempo, esa experiencia que puedas adquirir.
No hay mejor profesor que el camino tardado en recorrer. Subes y bajas, caes y te recuperas.
Si no haces ese camino, las desventuras que te sucedan correran en ti la misma suerte que un cáncer en metástasis. Salvo aquellos, que nacieron con estrella, que quizás puedan sortearlo. Otros preferimos construirnos la estrella. Puede incluso, que brille mucho más que las de serie.





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lunes, 31 de enero de 2011

Esas cosas que no se escriben con mayúsculas

A diferencia de los demás, no soy diferente, no soy único. A diferencia de mí sólo soy una piedra en el camino. No soy una piedra cualquiera, aunque lo parezca. Es un camino cualquiera, aunque no lo parezca. Veo pasar el frente, el atrás y lo lejano. Veo cómo se acercan las ventiscas, pero no veo nunca lo que me viene encima. Siempre que allanas el camino, alguien lo vuelve a poner en su lugar, al estado cero, al núcleo.

Las verdades son sólo el reflejo de lo que pudo ser una mentira, un secreto, una nada. La mentira es la burlesca escapada de la realidad. El secreto es el repentino "ocultamiento" de lo que siendo lo que es se convirtió en un silencio para las masas, y un grito para unos pocos. La nada... en eso se quedó. En nada.

Difiero que el continuo discurrir es la aversión a la anormalidad. Si fuera cierto que somos normales, seriamos un continuo espejo de los demás. Ya eso en sano pensamiento no es cierto, porque mi reflejo es una pared blanca, sin el propio reflejo. Nadie refleja a nadie, sino a lo que uno es. Y eso únicamente único. Es intrínsecamente la personalidad del carácter. Ser el ser, es simplemente desprenderse de lo que materialmente somos, y dejar de ver el cuerpo, la materia, para ver la esencia.

Y ahora que empezamos a ver el recobro de nuestros avances, descubrimos que avanzamos en retroceso de lo repentino, de lo audaz, de lo genuino. Avanzamos en contra del progreso. No hay progreso que más allá de lo que vamos a plantearnos. Y ahí, no nos planteamos las verdaderas preguntas. ¿Dónde comenzamos con la enmienda? Pues no más cerca de lo que venimos haciendo ahora, sino por el cauce alternativo. Y no es más que el levantamiento contra lo que hace que el avance sea un retroceso; involucrarse activamente en las decisiones, en frases normales: desactivar el sistema.


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martes, 4 de enero de 2011

In terra paenitentiae

Ahora dicen que los caminos que crea el hombre son en realidad el subconsciente de uno mismo. Que lo que deseamos viene también pre hecho por la familia, los amigos, la sociedad en general. Somos entonces, el recuerdo vago de cada experiencia en el mundo. Cada gota de agua, cada ráfaga de viento, cada instante... somos nosotros. Aun así, qué puedo decir si sabiendo que la realidad de nuestras vidas no es mía, sino de los demás. Qué puedo opinar de lo que me rodea, si lo que me rodea me ha creado... Qué puedo hacer yo, sea hombre o mujer, niño o niña, anciano o anciana para que este lugar llamado Nuestro deje de ser lo que es. Que deje de ser lo que es implica cambiar lo que me hizo ser simpático o introvertido, cariñoso u odioso; pero, ¿hay que cambiarlo?

Nuestras vidas discurren en un devenir confuso en el que la Tierra nos forma y nos domina... quien crea que aún el hombre es capaz de domar al Mundo, se equivoca. Las extensas llanuras y los languidecidos y altos montes han hecho del hombre lo que es: blanco o negro, alto o bajo, etc
Ese devenir repercute en la Tierra destrozándola como lo hemos venido haciendo... ¿y quién lo para? Desde luego el capitalismo no. Desde ese momento... es el hombre quien para cambiar al mundo, y al Mundo... tiene que empezar por cambiar lo que le rodea. Las instituciones que le hicieron ser lo que es. Es en ese momento cuando la persona se desprende de los prejuicios adquiridos, creciendo el intelecto genuino del hombre. Es en ese momento cuando puedo decir que creo en el hombre, porque en estos instantes me siento incapaz de creer en el ser que es capaz de aniquilar una especie por unos metros de terreno que le repercute unos cuantos de ceros más de euros... no puedo creer en el ser que miente porque mentir es el arma más fácil de usar para conseguir lo que se quiere, si se sabe cómo usarlo. El hombre es un arma que tan rápido beneficia al mundo y así mismo, como tira por la borda todo lo conseguido...

Si cambiar al hombre hay que hacer un proceso tan largo y costoso y en el que el porvenir de los demás prevalece sobre lo propio... podemos empezar a esperar sentados, por es quizás que ese momento nunca se alcance, ni que empiece.
Muchos dicen que ese "Gran Juicio Final" se acerca. Ya lo dijeron los mayas en su calendario, y los chinos con el I-Ching, incluso lo dice internet según Web-Bot. Sólo espero que ese 21/12/2012 sea una fecha que no sirva de pretexto para que en la agonía de unos y en la esperanza de otros, los primeros se humillen buscando el perdón cuando han tenido toda una vida para hacerlo. Y esa vida ha costado la del resto de los demás.

Sólo espero que el camino, mi camino, sea el equivocado. Porque si me equivoco, sé que soy humano, y si soy humano tengo la oportunidad de creer en mí mismo. Para todo queda esperanza, aunque sea sólo para mí. Aunque sólo sea para tí mismo. Aunque sólo sea por querer esperar lo que no se puede esperar: el perdón.


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domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Qué se siente?

¿Qué se siente dentro de un lugar que por lugar entiendes vacío? ¿Qué se puede esperar de un momento, que por momento entiendes eternidad? y qué puedes esperar de que yo te diga algo, y que ese algo sea digno de admirar... Nada no puedes esperar nada que nada es lo que tengo y nada es lo que doy. Esa nada, nada es, ¿Qué es nada? ni yo mismo lo sé, pero dicen que decir "nada", es como decir "infinito", pues no hay cabeza ni razonamiento para tanto pensamiento.
Nada es nada, y yo camino en el mundo, y el mundo es la simplificación de mi vista. Y mi vista, son mis alrededores, son sus paisajes, sus olores, y son sus gentes. Son las gentes otras vidas, y las vidas, vidas son. ¿Qué puedes esperar de una vida? lo que puedes esperar es que te sorprenda, y la sorpresa es un ente abstracto que se adquiere por la experiencia. Pero, ilógico es, que la experiencia resulta ser abstracta pero adquirida por lo sólido por lo constante, por el resultado de una interacción entre vidas, y ese resultado es palpable. Y si se puede palpar, por qué entonces la experiencia no lo es. Sencilla pregunta, dificil respuesta y no seré yo quién la responda, pues sería entrar en una dicotomía entre mis propias experiencias (valga la irracionalidad de esta frase) y mis pensamientos, que de nuevo son el resultado de lo vivido.

Las gentes, personas, individuos, seres, humanoides. Da igual cómo los llamemos, siempre se alude a lo mismo: a un cuerpo mutable - pues nace, crece y muere -, hereditario - pues se reproduce-, moral -pues siente- que su principal problema es uno mismo, y cuando está envuelto en la sociedad, otro problema aún mayor le surge, anteponer sus problemas a los de la sociedad, o viceversa. ¿Respuesta? abre un periódico y ojeálo, se verán una disparidad entre quienes anteponen a la sociedad y así intentar arreglar el estropicio de los antepasados, y quienes ponen su vida y riesgo en contra a la sociedad, perviviendo la naturaleza primera del hombre, sobrevivir. Sin embargo, sobrevivir requiere desmembrar lo que se quiere, y si se quiere, compartir. Al compartir, y con esto ya termino, creamos sociedad, y la sociedad es sociedad, de la nada surge, de la nada desaparece, pero el humano es quien lo establece, y evoluciona por la experiencia, donde la experiencia es infinito, e infinito es adónde vamos a parar, a la nada.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

Mi memoria puede que no me lo perdone

Mi memoria puede que no me lo perdone. La escondí bien lejos de mí, tiré la llave y me olvidé de todo cuánto pude. Todos mis recuerdos anteriores, toda una vida, delegada a una sombra, en un lugar que no recuerdo, o no quiero acordarme, que esperaba que nunca saliera de ahí. Bien escondida estaba. Pero, a veces, son los propios recuerdos los que no te buscan, sino tu a ellos. Aunque no quieras, lo haces. Eso hice. Cuánto pude resistirme, lo hice, cuanto intente negarme a recordar, fracasé.
Creí que tirando de alcohol, tirando de pastillas, todo se iría. Esas pesadillas que eran mi vida pensé que desaparecería, y que entonces sería el momento de empezar de nuevo, y de nuevo empezando, creando nuevos recuerdos que harían olvidar los anteriores. Pero los recuerdos son como un "boomerang", una vez que lo tiras crees que no volverán, pero vuelven, ¡y de qué manera! Vuelven con fuerza, con más de la que tú usaste para lanzarlas, y esa fuerza arremete contra tí.
Pues bien, empezando de nuevo estaba yo, hasta que un día, normal como otro cualquiera, diferente como ninguno, vinieron los recuerdos. Esos recuerdos corrieron hasta entrar en mi cabeza. Duele, duele, duele. Esas eran mis palabras (imagínate casi dos décadas de recuerdos entrando al mis tiempo), y mi sensación era... bueno no es que hubiera sensación unívoca y principal. Eran un cúmulo de ellas, un cocktail digamos. Pues ese cocktail, explosivo, funciona, surte efecto. El efecto que tiene es como cuando estás a punto de desmayarte (o desvanecerte, que para el caso es lo mismo) después de haber estado bebiendo tanto que ni si quiera sabes como te llamas.
Mi memoria volvió contra mí, se escapó de la prisión donde la tenía confinada. ¿Por qué? por demostrarme que todo cuánto hice, y todo cuanto quiero hacer, no es más que una fantasía, y las fantasías en los sueños viven, y los sueños, sueños son. Queriendo renegar eso, se hace borrón y cuenta. Ahora bien, nunca olvides lo que quieras olvidar, porque como se puede comprobar, fallarás en olvidar.

Es imposible olvidar. Olvidar es abstracto, tanto que nadie sabe qué decir de él. Y yo digo, que quienes olvidan, nunca han olvidado, porque como repito, olvidar es decir que no se quiere recordar, pero la memoria es memoria, y viene con defecto de fábrica. ¿Cuál? que nunca se apaga, nunca se rompe. Sólo hay una condición para olvidar, y es enfermar, pero de enfermos no se vive. Hay que pagar un precio, pero es tan alto, que prefiero recordar, porque mis fracasos son mi vida, mis logros mis fantasías, y esto que hago - escribir- una ilusión que aumenta día tras día. Le pedí perdón a mi memoria, y ella aún no ha respondido, sólo hace que sueñe cada noche, con mi pesadilla, con mis recuerdos, y mis recuerdos, recuerdos son.

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jueves, 4 de noviembre de 2010

Tan sólo una sonrisa

Cada vez que te vea te dedicaré una sonrisa. En cada momento en que nos crucemos, en cada momento que con tu presencia me brindes una sonrisa te dedicaré. Una sola, no más. Quieras o no, esa sonrisa será para que te acuerdes de que aún sigo aquí, aún añoro tu silencio abrupto y tu cálida mirada. Sí, esa sonrisa es para que recuerdes que aún puedes confiar en mí, que aún somos dos personas. Esa sonrisa será el recuerdo de buenos momentos, pequeños, escasos pero intensos.

No sé porque sigo escribiendo, quizás porque quiero que te des cuenta de que digan lo que digan, oigas lo que oigas, sientas lo que sientas, yo soy quien conociste. Yo soy yo, y estoy tan cerca pero, a la vez tan lejos que es mejor dejarlo estar aunque, una vez más, me duela... pero no hay más que ver la intención de estas palabras de recuperar un logro que pierdo por momentos y mas lejano encuentro... Es un gran dolor...

Pues es solo eso, una sonrisa...


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domingo, 31 de octubre de 2010

Algo dijeron

Dijo un hombre... algo dijo. ¿Qué dijo?El caso que lo olvido, pero sé que algo dijo, quizás me acuerdo de cómo lo dijo. ¡Sí!. Lo dijo... de una manera lo dijo. ¿Cómo lo dijo?El caso que lo olvido, pero de una manera lo dijo, quizás me acuerdo para quien iba. ¡Sí!. Se lo dijo a... ¡Bah! Qué va, no hay forma de que recuerde nada. En fin, ¿te cuento alguna otra cosa?

La verdad que para contarte algo, tendría algo que contar, y no me sale nada. Vacío, estoy vacío. Qué sensación más rara. ¿Quieres que siga? Bueno, está bien, digo yo que algo saldrá aunque no quiera en verdad. El caso que siempre pasa lo mismo con la gente, dices algo, se lo repites, y al rato lo olvida. Además es incapaz de recodar, incluso, de que le habías contado algo. Que bueno, puedes olvidarte de lo que dijo... pero de que te dijeron algo... eso ya es algo complicado. Pero sin desviarnos, quiero proseguir.
Y prosigo diciendo, de qué sirve contar nada, decir nada, mostrar nada. Da igual que sea bueno, malo, o incluso algo ésplendido, digno de admirar, si después o no te hacen caso, o no te oyen, o no te leen. Si acaso, algo, muy leve claro, les suena. Sí bueno, eso quizás les suene. ¿El qué? Y yo que se. Si encima que no lose, querría saberlo.

Después de tanto pensar, querer y finalmente hacer algo, va un abismo. Y en ese abismo... digamos que es cuando los individuos deciden ir a otro lado (hacer oídos sordos, que quede claro). Tanto parafernalia, tanta ilusión para que despues venga uno y no sea capaz de decir nada al respecto. En fin, palabras vacías para gente vacía.
Creo que como el resto de la gente debería dedicarme a otra cosa más vanal. Nose, algo como ir dejando mujeres en cada puerto... Bastante vanal sí que es, pero creo que prefiero dejar un puerto en cada mujer, quizás ese puerto sirva de algo, nose, para rezar, discutir sobre la inmensidad del Universo... Algo es algo.
Decían que no hay gente sin igual, que no hay nada parecido. Bastante raro digo yo que es eso, pues no son todos iguales... todos leen, oyen y ven, y a otro lado olvidan lo que apreciaron. Para qué tanta obra, para qué saber qué decir, y cómo decirlo. Para qué tan profunda forma de decirlo escribirlo o cantarlo. ¿Para qué? Yo he hallado la respuesta, o eso creo. Simplemente lo hacemos, lo mostramos, porque en nuestra mente hay demasiada fuerza, demasiada calidad para dejarla ahí. Además, anhelamos que por suerte del azar, este que hacemos termine en manos de la mar, que bueno mejor que en individuos que son sordos, ciegos y tontos teniendo oídos, ojos y cerebro es, pues al menos como decía Machado lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.
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viernes, 22 de octubre de 2010

Déjalo ser

Sopla el viento en una mañana otoñal de octubre. Los árboles se mueven lentamente, las hojas también. El sol incide con toda libertad en el campo de trigo dorado y extenso. Su movimiento, acorde con el son del viento, como si de una canción de Frank Sinatra se tratara. El aroma, compendio de rosas, trigo y jazmín. Un combinado que cuya mezcla provoca un estado de relajamiento y sosiego, propio del que siente uno cuando esta sentado bajo la sombra de un pino. Y ahí, bajo esa sombra, acompañado del silencio y de la brisa que arremete suavemente en tu cara, ves pasar el tiempo. Ves lo animales vivir en armonía con su espacio. Te sientes libre, con una mente despejada y clara.

Suena una voz, a lo lejos, dulce y suave, como el viento que ya sopló. Un sonido extraño, a lo lejos dijeron que se oía, ahora más cerca lo notas. No se entiende, es un tanto diferente, raro, incómodo en ocasiones. Ese ruido, ese sonido, te distrae, no piensas en algo en concreto. Te vienen un sinfin de pensamientos, imágenes y recuerdos a la mente. Pero no vienen en orden, vienen todos esos pensamientos juntos, y se aturullan en la cabeza.
Sin embargo, hay una sensación ahí dentro, que notas por encima de todas, que se diferencia. Esa, crees que es la que incomoda. Ahora ya no lo crees, lo sabes. Ese rubor, que sube por tu espalda, hasta llegar al cerebro y recorrer todo tu cuerpo.
En esos momentos de desconcierto y no saber qué sabes, ni entender qué entiendes, otra voz aparece. Pero esta voz no es lejana, está cerca, incluso demasiado. A esta la entiendes, la escuchas, y ella sola te dice: "Amigo, te has enamorado."

Crees, que ya no hay nada que hacer, pero simplemente, déjalo ser.


jueves, 21 de octubre de 2010

Una víctima más

Una víctima más. Un ser que sufre sin que nadie lo evite, un escozor en su interior. Una víctima menos, su vida se apagó, se esfumó y dijo adiós a este lugar. Un llanto más. Un llanto que nace del niño que añora a su madre, un llanto de una hija que pierde a su padre, un llanto de un dolor que no lo cura ni Dios. Un llanto menos, cuando el tiempo hace tapar la herida.
La vida gira, y gira con resignación, la vida clava su dolor en un grito desesperado al vacio sordo de una canción fúnebre que acompaña al solo de violín del dolor. Una vida menos, una vida más dolorosa, un concepto con dos formas de expresar el desconcierto.
Un vuelo frénetico a lo más hondo del hombre, un vuelo ardiente. Un dolor más. Siente que la vida se apaga, que la desgracia no se acaba, vives desconcertado, sin el control de tus actos, solo con la capacidad de saber que no puedes ser lo que eres, un hombre, una vida, una alegría aquí.
Mas inri al cuerpo deshollinado, tu suerte cambió, sientes que logras un encarrilamiento de tu ser, pero ahora, en el momento, TU momento, la vida se resquebraja. Un destino frívolo y odioso, pues a veces, se ceba con los más débiles. Son víctimas de la aleatoriedad del momento, quizás debería repartir más... pues sería capaz de asimilar ese dolor, tan sólo por tenerte en mi vista un par de años más con tu sonrisa y color.

domingo, 10 de octubre de 2010

Riesgo moral

Siempre que empiezo algo, es posible que nunca lo termine. No. No lo digo por decir, se por qué. Cuántos proyectos empecé, y cúantos han perecido en la historia. Pocos han sido esos proyectos que, por alguna razón u otra, he podido terminar. ¿Un ejemplo? Bien, mi nacimiento, mi carrera de estudios, y la verdad que poco más. Si acaso me pides algo más sentimental, sólo puedo decir que todo cuanto hago y escribo, sale de ahí. ¿De dónde? Buscálo, piensa. A veces no es tan difícil.

Logras tus objetivos. Te sientes satisfecho, pero podrás saber ¿qué satisfacción sientes cuando no terminas algo? Sí, lose, es difícil de asimilar, pero no me equivoco. La satisfacción que da un objetivo no terminado, es la misma satisfacción que sientes cuando vas a tocar el techo y ves que no llegas. ¿Eso no es satisfacción? Para mí sí. quizás de tantas veces que he intentado llegar y no lo he conseguido se ve que me he acostumbrado. Pero en fin, luchar y luchar, dicen que se termina por ganar.

Prefiero conseguir el logro marcado, que no es más que avanzar en mi cultura, que no es la misma que la tuya, por si acaso de da por pensar alguna, porque esa que piensas no es. Cuesta saber cuál, a mi me costó. Volveré a olvidarlo, después lo entenderé. Pero, es probable que exista un riesgo, una décima de segundo, quizás menos, que me haga cambiar de opinión e intente de nuevo, con fracaso que ya atisbo, de buscar eso que te digo que no es lo que piensas en otro lugar, en otra persona. Y nuevamente, fracasaré. Pero en fracasos se vive y de ilusiones se muere, porque creo que era así la frase... Si no lo fuera, una pena porque mi iría como anillo al dedo.

En esa décima de segundo, opino que no puedo opinar, pienso en que si pienso muero, siento... bueno más bien no siento, para eso escribo, ¿no?, bueno para preguntas necias, mejor que no haya respuestas... En ese momento de riesgo, pierdes, ganas y empatas al mismo tiempo. Quizás pienses que me ido por los caminos perdidos de quiensabe donde, pero no, porque mientras exponga, menos riesgo corre. Y, ¿Cuál es ese riesgo?. Pues verdaderamente, el de volverme loco, sabiendo que estoy donde no debo y viviendo tal riesgo...

viernes, 1 de octubre de 2010

Culpa Incediaria

No atiendas a culpas necias, no seas perdición de quienes jugaron contigo. Locura de tus padres, locura de tus amigos. Eres su desorden y el mío. No devuelvas el dolor de cuánto sufriste impura agonía. Dijeron de quemarte, mas me negué y erré en esa decisión. Vago por aquí pensando qué hacer, pues no me mientas más cuerpo corrupto de sucias servidumbres y negras verdades a las que llamas delicadeza.

Dulce armonía el silencio que callas cuando hablas. Asqueroso sonido de cuando callas. Ese es el principio de cuanto rodea este mundo. Sólo eres un ángel caído, sin alas. Eres una peste que recorre el mundo dejando un rastro de pavor doloroso. Incluso, en mí, mas que te duela, eres el dolor clavado en un profundo y bien hondo lugar al que no podrás más que subyugar y quemar.

Tu pelo, roijzo es el signo de la llama del fuego que tras de tí sigue infectando todas las miradas y matándo aquello que consideras necesario. Y te equivocas, no eres más que la oda al dolor y el sufrimiento. Tu espina se te clava en tu corazón y eres odio en cuerpo y alma. Me avergüenzo.
Eres todo cuanto quise fueras y ahora te destruyes y te rodeas de fuego, chispas ardientes que no dejan entrar.
Puedes destrozarte y destrozarnos, pero esa culpa que te corroe y siembra tu desdén te cobrará el precio acorde a tus actos. Arderás de hielo encima. Te quemarás de congelación augurada y en tu sufrimiento será la alegría de quienes hemos deseado tu fin. Tu sufrimiento será el gozo del humano. Tu fin está tan cerca que casi tus cenizas puedo oler y, ¿sabes qué? Me gusta y me alegro. Inmundicia volverás a tu mundo y no verás más que sombras y ese es el final perfecto para tu culpa incendiaria.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Frivolidades aparte

Un hombre caminaba, mirada al frente decidido y sin titubeo alguno. Su objetivo lo tenía muy claro, no debía dudar, sabía que no debía. Él caminaba entre edificios grandes, altos. Tan altos, que el cielo no era mas que una quimera para el soñador.
Su objetivo, un acto. Su vida, le iba en hacerlo.

Tenía muy claro que lo que debía hacer tendría grandes consecuencias, y que quizás serían graves para muchos, para otros no tanto. Pero su necesidad de demostrarlo era inevitable. Sabía que si dudaba, mas que fuera un segundo, no lo lograría. Pero ya era tarde para dudar. Su ideología, su filosofía, su religión no se lo permitían.

Paso firme entre tanta multitud. Él los miraba, se compadecía y le entristecía que sus vidas estuvieran marcadas por los que muchos llaman destino, otro simplemente casualidad. Mientras, en su cabeza sonaba una sinfonía de recuerdos, de añoranzas mezcladas con un adagio a la ironía.
Su objetivo estaba cerca, cada vez más cerca. Tanto que su mirada, que en un principio era pobre y fría, se había llenado de luz y claridad, esperando la llamada. Su llamada celestial, esa con la que el mundo, o parte de ella se vería obnubilada.

Y por fin llegó. Ese momento, ese instante y el acto fue consumado. No hubo dudas en su interior, su conciencia quedó tranquila, no tenía más que alegría en su rostro. Sin embargo, no todo es lo que parece.
Ese acto consumado no tuvo trascendencia en algunos lugares. Sin embargo, una gran mayoría si quedó consternada. Su acto llenó portadas de periódicos y de telediarios, quienes se jactaban de contar la noticia como Día de Juicio Final. Sus familiares no entendían que había pasado, no era el hombre que habían conocido.

Desde la más lejanía, donde quiera que estuviera nuestro hombre de mirada firme ya no sonreía, no estaba como antes. Su acto le dió la razón a él. Su acto, no tuvo más que una gran trascendencia, mayor que a un acto terrorista, a una guerra en zona conflictiva. Mucha más que la muerte de cientos de niños cada equis tiempo.

Su mirada tornó en desesperación por la raza humana, y desde su más profundo ser pensó: "Cuánta desesperación, no hay más frivolidad que el duro llanto de un niño hambriento y cuyo llanto se vea ensombrecido por ínfimas situaciones que llamamos cotidianeidad. Si yo losé no nazco..."

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Largo y vasto

Odio tener que decirlo, odio tener que admitirlo. Sigo un camino, largo y vasto. Tal que mi mirada no alcanza a ver el final, a veces creo que no tiene. Este camino al que sigo andando no existe compañía. Solamente me debo a ese solitario ente, o cosa, llamada sombra. No espero más de ella que me siga tras de mí en este camino vasto, largo, sinuoso, rocoso, empedrado, inclinado costoso, y más adjetivos que por muchos que ponga no alcanzarían a hacerse una idea.

Este camino, que repito es largo, ya he recorrido una gran parte de ella, nuevamente solo con la compañía de mi sombra, tan callada como de costumbre, tan larga y elegante como siempre. Sin embargo, aun me queda por recorrer, por aprender, por ver.

Es quizás el sino de una vida este recorrido o simplemente la guía para encontrar ese ser, ese lugar, ese algo. La verdad nose qué es lo que busco en este camino. Para muchos es una persona, persona con quien compartir su vida y dejar por fin atrás definitivamente y como mero expectante a su sombra; para otros es un lugar donde evadirse y sentirse tal y como desea, no como son en la realidad.

No espero encontrar acompañante en mi camino, ni mucho menos salirme de él. Lo único que quiero es terminarlo cuanto antes, llegar a ese final, aunque, a veces, sepa que no hay final para este camino. Lo único que tiene este camino, que repito es largo, es el propio temor a uno mismo y quizás aquí es donde la cultura hace de guía. Ese enriquecimiento cultural es la guía de tal camino que espero acabe yo antes con él que él conmigo, pues es tan largo que ya empiezo cansarme…

Y no es este cansancio consecuencia del trabajo, es consecuencia de una inutulidad llamada verdad, que no da de comer, no da beber y mucho menos satisface a nadie. Solo el camino de la cultura, el camino ausente de emoción y sentimiento es el camino que me concierne. Años dicen que se tarda en darse cuenta uno para lo que sirve, y para lo que no. Ya me di cuenta, y años costó es cierto. Por eso cansa, porque uno se da cuenta y empieza a enteder que su camino, al cual seguía construyendo, no era el que suyo verdadero, que su vereda era equívoca. Es destello de la oscuridad.

Locura de una ceguera (I )

Dicen que las personas, en algún momento de su vida, se detienen y reflexionan. Miran atrás, al tiempo que ya pasó, aquel que nos dejó atrás. Dicen que todo aquello que nos sucede se queda guardado en nuestra memoria y que, a veces, en nuestros pequeños momentos de debilidad, y muy humanos, afloran, emergen y son un recordatorio.

Muchos son los individuos - llamémoslos así, individuos - que inmersos en su desdén, su añoranza de algo nuevo se pierden, se distorsionan. Quizás, su propio ego, ese que te mantiene de pie cuando has sentido tu espalda torcer ante tu propio fracaso, es el que se agota. Ese ego al que todos llamamos orgullo aunque otros prefieren llamarlo tesón (aunque en realidad ese designio no viene al caso) es efímero, tal como un día vino a ti, otro día más tarde o mas temprano, desaparece, se esfuma. Es quizás aquí su ceguera.

Llamamos ceguera a la distorsión de su propia realidad, cuando su ego, su orgullo, su tesón, han desaparecido y nos creamos a nosotros mismos, un sueño. Y en realidad, no nos damos cuenta de que vivimos un sueño hasta que nos despertamos y vemos que algo, en nosotros o nuestro alrededor, no cuadra.

Es simple la ecuación de quienes cubiertos de oro (no oro verdadero obviamente, sino de su propio triunfo) y quienes en la cúspide de su autoestima, caen estrepitosamente y en ese momento son, o deciden ser, ciegos de su yo verdadero, de su situación y esa ceguera conduce a su propio final. No es la muerte quien dicta el final de la ceguera sino el despertar del sueño, que para muchos su realidad es una pesadilla. Es, la locura de una ceguera



Huellas...

No trates de justificar tus actos, pues no son más que la huella de tu camino en esta vida. Dicen que quienes hullen, son cobardes. Dicen que quienes se plantan ante la adversidad y luchan por ella, son valientes. Pero no son más que huellas en nuestro camino.
Nacimos hace varios años (unos más que otros). Empezamos siendo seres flácidos, sin conciencia, y sin recuerdos. Veíamos el mundo como un lugar nuevo, innovador y curioso; ya habíamos dejado la oscuridad paro centrarnos en esto, en el Mundo.

Después de varios meses, dicen que aprendimos a caminar - si es que no lo sabíamos ya. Y ese acto de erguir nuestro cuerpo, es fuente de felicidad manifiesta en quienes nos crearon, que dicen ser nuestros padres, protectores de nuestra vida. Esa felicidad es una huella, un momento de recuerdos para la posteridad, porque es la señal de nuestra Evolución.

Sin embargo, en nuestra vida, todas las huellas que vamos dejando en este camino no son huellas tan sencillas o tan alegres como esperamos. Unas son huellas clavadas en nuestro interior que determinan nuestra psicología y nuestro enfoque. Hablamos de quienes en actos de rebeldía, por una causa u otra, ven en la desgracia ajena su propia felicidad, y aunque duela decirlo, su propia satisfacción. Estas huellas, que más que huellas son cicatrices abiertas, intentando supurar.

Ahora bien, en este mundo hay dos caras en la moneda. Huellas que rompen una vida y huellas que trastocan para bien o para mal nuestro camino distorsionándolo, o como viene siendo habitual, creándonos atajos. Atajos que tarde o temprano se romperán.
Esas huellas siempre serán recordadas por quienes quieran recordarlas o por quienes quieran olvidarlas y eso mismo les hace recordar y sufrir.
Sin embargo, debemos entener estas huellas como nuestro propio reflejo de la vida. Esas huellas somos nosotros, nuestra interacción con el terreno y los demás. Por ello, una vida significa más que nuestro nombre, edad y DNI. Una vida es la unión de la misma, es la interrelación entre muchos otros seres que, como nosotros, también aprendieron a caminar. Aunque a veces esa interrelación no sea beneficiosa, pero es así es la vida y esa será siempre su cruz. Porque la cara, la ponemos nosotros.